Ignacio Rafael Crouzeilles

Mi nombre es Ignacio Rafael Crouzeilles. Nací al amanecer. El sol 1604478_258523104322329_426082170_nasomaba a las 5:55 de la mañana de un verano de Enero de 1985. El día 14 de ese mes a las 6:00 am amanecía yo. Inquieto de noche. Calmo de día. Crecí tímido. Tibio tal vez. Sereno. Dulce. Silencioso. Con carácter.

Aprendí a separarme de los demás en un refugio silencioso. El silencio me volvió introvertido. Y al mismo tiempo místico. Al no hablar no había puentes para compartir. Poco a poco fui perdiendo conexión social y ganando un sinfín de sensaciones. Comencé a vibrar lo que no se llegaba a expresar. Comencé a sentir las profundidades ajenas. Emociones. Intenciones. Reconocía las esencias de las personas antes de mirarlas y antes de que me hablaran.

Soy sensible. Desarrollé mi percepción. Más allá de lo que puedo decodificar y entender. Detecto. Siento. Revelo. Me gusta la armonía y la belleza. Comprenderme en mi naturaleza social hizo iniciar mi búsqueda existencial y personal. Despertar. Despertarme. Accionar mi propia voluntad y emprender un vuelo sagrado. Solitario. Y al mismo tiempo exquisitamente acompañado. Me alejé de muchas personas para volver a reencontrarme. Subí a la montañ10958929_1544894945759817_8448810548122818236_na. Y volví consagrado.

 Mi capacidad de adaptarme y ofrecer lo necesario me hizo una persona multipropósito. Me adapto. Me integro rápido. Y
así recorrí lugares, trabajos y estudios. Uso dos colores favoritos. Sanar y Comunicar. Mis dones. Talentos ya desarrollados. Y por desarrollar. Al descubrirme pude comenzar a explorar. Mi propósito más genuino y compartido. Ayudo ofreciéndome de canal para transformar. Ofrezco guía al hablar. Comunico. Canalizo. Energía. Fuerza. Vida. Muerte. Y resurrección.

Mi labor es peregrinar hacia las almas que necesitan beber del manantial. Ofrezco sanación desde la fuente para quien quiera tomar. La humildad es requerida. Y el orgullo hay que domesticar. Me gusta abrir la puerta para acceder a lo sagrado. Cada quien tomará lo que se le es otorgado. Ni más. Ni menos. Soy guardián. De los saberes del cielo.

Hago lo que hago. Y definirlo me vuelve indefenso. Vulnerable. Como tantos otros que traemos algo que llamamos “Nuevo”. Lo nuevo es nuevo. No es igual. No es distinto. Compartirlo sin vergüenza ni miedos posibilita una nueva dinámica y manifestación de Ser. Y así relacionarnos. Como iguales. Como complementos. Como equipo. Como amigos, familiares y compañeros de caminos.

Más Sobre Ignacio:

Descripción completa

Ignacio en Facebook

Sitio web